
Las sopaipillas son una especialidad muy típica y apreciada de la cocina casera de Chile que consiste en una masa frita elaborada con harina de trigo, mantequilla y calabaza o zapallo, que es como se conoce localmente a esta cucurbitácea. El uso de esta hortaliza tiene su justificación y es que, al añadir calabaza en forma de puré a la masa, no solo se consigue su tono de color característico, sino que también añade suavidad a su textura, quedando un bocado tierno con un sabor ligeramente dulce que equilibra el conjunto.

Redondas, de color anaranjado y con las marcas del tenedor bien visibles, las sopaipillas son perfectas para degustar tal cual, recién fritas o acompañarlas con pebre, una salsa chilena algo parecida a un pico de gallo o a una salsa de ají. Para una versión dulce, resultan exquisitas simplemente espolvoreadas con azúcar o, incluso, en formato de sopaipillas pasadas, que es el nombre que reciben cuando se bañan con un almíbar de panela o chancaca con especias (canela, anís y clavo) y naranja o algún que otro cítrico. ¡De cualquier forma están deliciosas!

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 40 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 30 minutos
- Raciones: 4 (entre 12 y 14 unidades)
- Categoría: aperitivo
- Tipo de cocina: chilena
- Calorías por ración (kcal): 395
Ingredientes de las sopaipillas
- 200 g de calabaza o zapallo (1 taza de puré de calabaza)
- 250 g de harina de trigo (2 tazas de harina)
- 30 g de mantequilla
- Media cucharadita de sal
- 1 cucharadita de impulsor o levadura química
- Aceite suave para freír en cantidad abundante

Cómo hacer sopaipillas
En primer lugar, pelamos y cortamos 200 g de calabaza en cubos. Procuraremos que sean de tamaño similar para que se cuezan de forma uniforme. Aunque no hace falta que sean exactamente iguales.

Ponemos la calabaza troceada en agua hirviendo y dejamos que se cocine a fuego medio hasta que esté bien tierna. Puede tardar de 15 a 20 minutos. Para comprobar si ya está, debemos notar que, al pincharla, no ofrezca resistencia.

Escurrimos muy bien la calabaza y reservamos el caldo. Pasamos la calabaza a un bol y con ayuda de un tenedor u otra herramienta para hacer purés como un aplastapatatas, machacamos la calabaza para hacer un puré. No hace falta que quede con una textura demasiado fina, pero sí que no tenga grumos.

Con el puré de calabaza listo y ya tibio o frío, juntamos en un bol la calabaza triturada con 250 g de harina de trigo, 30 g de mantequilla en cubos, 1/2 cucharadita de sal y 1 cucharadita de impulsor o levadura química.

Amasamos hasta obtener una masa lisa, suave y manejable, que no se pegue en exceso a las manos. Basta con que se integren todos los ingredientes. No es recomendable un amasado largo ni intenso ya que en este caso la textura final quedaría dura. Si la masa está muy seca o húmeda podemos corregir añadiendo poco a poco caldo de cocción o más harina, respectivamente. Dejamos que la masa repose en el bol tapada con un paño unos 30 minutos para que se relaje y sea más fácil de estirar después.

Pasado el reposo, con ayuda de un rodillo estiramos la masa sobre la encimera espolvoreada con harina hasta dejarla con un grosor aproximado de medio centímetro. Procuraremos que nos quede lo más uniforme posible.

A continuación, pinchamos toda la masa con un tenedor. Esto no es solo decorativo. Pincharla es necesario para una correcta fritura. Además, al hacer los agujeros en este punto, ayudamos también a que la masa no se encoja cuando la cortemos luego.

Una vez bien pinchada, utilizando un cortapastas u otro utensilio, cortamos la masa en discos redondos. En nuestro caso hemos usado un vaso de unos 8 cm de diámetro, pero el tamaño puede ir al gusto. Los recortes no se tiran. Los volvemos a juntar, dejamos reposar unos minutos para que se relaje la masa, estiramos de nuevo, pinchamos y cortamos de la misma manera.

Por último, freímos las sopaipillas en abundante aceite bien caliente, usando la cantidad de aceite suficiente para que floten. Debemos dejarlas hasta que doren por ambos lados y se inflen ligeramente.

Procuraremos hacer la fritura por tandas para no sobrecargar la sartén y que el aceite no pierda temperatura. Si se queda el aceite frío, las sopaipillas nos saldrán grasientas. Para terminar, conforme las vamos sacando, las dejamos escurrir sobre una rejilla o papel absorbente para eliminar el exceso de aceite de la fritura.

Ahora ya podemos servir y disfrutar de estas deliciosas sopaipillas.

Resumen fácil de preparación
- Troceamos la calabaza
- La cocemos hasta que esté tierna
- La escurrimos y hacemos un puré
- Juntamos el puré de calabaza con la harina, la mantequilla cortada en cubos, la sal y el impulsor químico
- Amasamos hasta obtener una masa lisa y manejable, y la dejamos reposar
- Estiramos la masa para dejarla con un grosor de medio centímetro
- Pinchamos la masa con un tenedor
- La cortamos en porciones redondas
- Freímos las sopaipillas en tandas en aceite bien caliente
- Según las vamos friendo, las dejamos reposar sobre papel absorbente
- Servimos y disfrutamos de estas deliciosas sopaipillas chilenas
















