
Comer sin sal puede parecer un desafío. Sin embargo, la idea de que reducir el contenido de sal de las comidas significa que queden poco sabrosas es un mito. Hay muchas formas de potenciar el gusto de tus platos sin necesidad de recurrir al sodio, por ejemplo usando otros ingredientes. ¿Quieres descubrir cómo dar un toque irresistible a tus platos sin echar mano del salero? Sigue leyendo y toma nota de estos 7 trucos.
Condimentos y alimentos que reemplazan la sal
Existen muchos ingredientes que pueden potenciar el gusto de tus platos de manera natural, desde especias hasta aceites infusionados. Aquí tienes nuestras opciones favoritas para dar un extra de sabor sin utilizar más sal en tus comidas.
Especias y hierbas aromáticas: especias como la pimienta, el comino, la nuez moscada, la cúrcuma, el pimentón o el jengibre aportarán a tus platos sabores muy acentuados y bien diferenciados. Del mismo modo, hierbas aromáticas frescas o secas tales como el orégano, el tomillo, el romero, el estragón, el laurel, la salvia o la albahaca darán un toque distintivo a numerosas recetas de carnes, guisos y salsas.
Sustitutos salinos bajos en sodio: alternativas como la sal de potasio pueden ofrecer un toque salado sin los efectos de la sal común. Recomendamos usarla con moderación en sopas, ensaladas y platos principales.

Alimentos ricos en umami: ingredientes como el tomate, los champiñones o el queso curado aportarán matices de sabores intensos a tus recetas. También el uso de aderezos como la salsa de soja baja en sal —que, aunque lleva sal, su contenido es inferior a su versión tradicional— intensificará el sabor de cualquier plato manteniendo la presencia de sal en niveles bastante contenidos.
Cítricos y vinagres: el zumo de limón, lima u opciones como el vinagre de manzana o el vinagre de arroz resaltarán los sabores naturales de los alimentos y aportarán un toque fresco y ácido perfecto para ensaladas, pescados y adobos.
Caldos y reducciones naturales: cocinar a fuego lento caldos de verduras, carne o pescado permite concentrar los sabores y aportar profundidad a sopas, arroces o guisos sin necesidad de sal añadida.
Frutos secos y semillas: almendras, sésamo, nueces o pipas de girasol añaden textura y un sutil toque tostado que enriquecerá platos como ensaladas, pastas o cremas de verduras.
Aceites infusionados: el aceite de oliva con ajo, romero, guindilla, albahaca o cítricos es una opción sencilla y sabrosa para potenciar el sabor de cualquier receta.















