
Cuando algo no sale como nos gustaría en la cocina (y en la vida), nos volvemos implacables contra nosotros mismos. Nos machacamos sin piedad alguna, pensamos que no hay arreglo posible para la receta, que no hay forma alguna de salvar el plato. Y, aunque en teoría sabemos que de los errores se aprende, en la práctica nos cuesta horrores mostrarnos compasivos con nosotros mismos y ver más allá del desastre que tenemos delante. Ante los contratiempos no hay que desanimarse, pues siempre hay espacio para el avance. De ello son muestra las siguientes recetas, que en un principio parecían un fracaso pero terminaron convirtiéndose en éxitos internacionales. ¡Y no es un solo caso aislado!
De la equivocación al estrellato: recetas que nacieron de un error y triunfaron
¿Preparado para hacer un viaje por recetas famosas que surgieron de despistes, errores y «fracasos»? ¡Adelante!
Las cookies con pepitas de chocolate
Para descubrir la historia detrás de las cookies con pepitas de chocolate, nos trasladamos al Whitman (Massachusetts) de los años 30, donde Ruth Wakefield abrió un hostal-restaurante de carretera junto a su marido. Allí servían raciones para llevar, que acompañaban con una galleta para el postre. Un día, Ruth se dio cuenta de que no tenía chocolate en polvo, uno de los ingredientes básicos de sus cookies; decidió sustituirlo por pedacitos de chocolate pensando que se fundirían durante el horneado. Para su sorpresa, no solo mantuvieron su forma original, sino que dieron a las galletas una textura muy cremosa. A partir de entonces, se popularizaron. He aquí el curioso origen de las deliciosas cookies con pepitas de chocolate.
La tarta Tatin
¿Conoces la tarta Tatin? Se trata de una tarta invertida que enamora tanto por su sabor como por su estética. Esta última encuentra su razón de ser en un hotel de la Francia de finales del siglo XIX regentado por las hermanas Tatin. Según cuenta la leyenda, una de las hermanas intentaba elaborar una tarta de manzana, pero olvidó poner la masa en el recipiente que metió en el horno y, para arreglarlo, puso la masa encima y le dio la vuelta una vez horneada. Se dice que fue así, fruto de un descuido, que nació la celebérrima tarta Tatin de manzana.

Las patatas fritas de bolsa
La historia detrás de las patatas fritas de bolsa es, cuando menos, curiosa. Nos encontramos en 1853 en Saratoga Springs, Nueva York. En uno de sus restaurantes, Moon Lake Lodge, trabaja George Crum; un día, un cliente se queja del grosor de las patatas que le han servido. Al rechazarlas, Crum prepara otro plato de patatas, algo más finas en esta ocasión. Al seguir insatisfecho con el resultado, el cocinero se cansa y quiere boicotear el plato cortando las patatas finísimas, friéndolas en aceite y echándoles más sal de la habitual. Para su sorpresa, al cliente le encantan. De ese momento en adelante, corre la voz y ganan fama. Sorprendente cómo de un intento de fastidiar a un cliente exigente pudiera surgir una delicia como las patatas chips fritas.
El brownie de chocolate
Alrededor del origen del brownie existen múltiples teorías, aunque la más aceptada es la que te contamos a continuación. Se cuenta que a finales del siglo XIX una ama de casa preparaba un pastel de chocolate en Bangor (Maine). Durante la preparación, olvidó agregar levadura a la mezcla, por lo que obtuvo un pastel denso y húmedo, pero de sabor increíble. Decidió no deshacerse de él y cortarlo en pequeños cuadrados, dando lugar así al dulce más goloso por excelencia: el brownie de chocolate.

Los crêpes Suzette
Existen varias teorías que explicarían cómo surgieron las increíbles crêpes Suzette. Una de ellas le atribuye la receta a un joven aprendiz de cocina, Henri Charpentier, al que se encargó en 1895 que preparara un postre para el Príncipe de Gales cuando visitó el Café de Paris Monte-Carlo. El monarca pidió unas crepes normales, pero según contaba Charpentier, por nervios o descuido, la salsa con brandy se le prendió fuego accidentalmente. El francés decidió servirlos flambeados y el príncipe quedó encantado con el resultado; a la hora de bautizar el plato, el monarca propuso usar el de una de sus acompañantes, Suzette. Otra leyenda sugiere que Charpentier se atribuyó el mérito de un chef muy poco conocido, que preparaba crepes flambeados para una obra de teatro representada por una actriz llamada Suzette. Sea cuál sea su verdadera historia, hemos de estar agradecidos por la existencia de las deliciosas crêpes Suzette.

Dicho esto, cabe señalar que la leyenda popular no siempre es todo lo fiel que querríamos a la historia real, y mucho menos en casos como los mencionados: tanto por su ubicación histórica como por el hecho narrado —el nacimiento de una receta no es un evento reseñable que cuente con documentación verídica, como sí ocurre con noticias de mayor envergadura— es difícil contar con una fuente fiel que narre la historia original. Así que nos quedamos con la tan socorrida sabiduría popular, la cual, con mayor o menor fidelidad a los hechos reales, suele traer moralejas tan inspiradoras como las que nos enseñan estos desastres en la cocina, que acabaron formando parte de las recetas más populares del mundo.















