
Mónica Prego
Ponemos fin a tus dudas acerca del nombre de ciertas recetas. En esta ocasión, aclaramos por qué algunas elaboraciones tienen en su título un nombre propio. ¡Hay historias la mar de interesantes!
16 de junio de 2026
Hay platos que tenemos tan integrados en nuestro día a día que no nos paramos a pensar el porqué de su nombre. El mundo de la gastronomía está lleno de anécdotas y curiosidades y, en esta ocasión, te traemos varios casos de recetas que tienen en común que en su título aparece un nombre propio. A continuación, te revelamos la historia de todos ellos; ten en cuenta, eso sí, que algunas son leyendas y no hay forma de corroborar que ocurriera así realmente. De todos modos, merece la pena saber qué se dice sobre su origen.
- Ensalada César. Una de las ensaladas más famosas tiene nombre de persona, específicamente el de su creador, Caesar Cardini, un chef italiano que en el México de 1924 se quedó sin varios ingredientes en el local en el que trabajaba. Por ello, tuvo que recurrir a la improvisación, dando lugar a una preparación que ha ido evolucionando hasta nuestra actual ensalada César.

- Pizza Margarita. Esta pizza tiene, literalmente, nombre de reina. Según se cuenta, fue creada en 1889 en honor a la reina Margarita de Saboya durante su visita a Nápoles. Para la receta, el famoso pizzero Raffaele Esposito usó los colores de la bandera italiana —el rojo de la salsa de tomate, el verde de la albahaca y el blanco del queso mozzarella—. ¿Sabías esto sobre el origen de la pizza Margarita?
- Galletas María. Las galletas más famosas de todas, las que no pueden faltar en ninguna despensa. Nacieron en Reino Unido a finales del siglo XIX. ¿El motivo? Los propietarios de Peek, Frean & Co querían hacer una galleta distinta a las que se hacían entonces para acompañar el té, por lo que aprovecharon la boda del príncipe Alfred y María Alexandrovna del año 1874 para dar rienda suelta a su idea. He aquí la razón por la que las galletas María se llaman galletas María.

- Huevos Benedict. La historia detrás de los huevos Benedict es, cuando menos, curiosa. Se cuenta que surgió a finales del siglo XIX en Nueva York, cuando un corredor de bolsa retirado llamado Lemuel Benedict —ya te puedes imaginar por dónde va la cosa— entró al Hotel Waldorf Astoria con una fuerte resaca. Para aliviarla, hizo una petición especial (una tostada con beicon, huevos escalfados y salsa holandesa), combinación que gustó tanto que se incluyó en la carta del restaurante y se bautizó con el apellido del huésped, de ahí el nombre de los huevos Benedict.
- Solomillo Wellington. En torno a esta receta existen distintas teorías. Una de ellas sitúa su origen alrededor de 1815 como celebración de la victoria de la batalla de Waterloo dirigida por Arthur Wellesley, duque de Wellington. Otras leyendas señalan que podría tratarse de un homenaje por parte de un cocinero patriótico o deberse a su parecido con las botas Wellington. Sea cual sea la historia de su creación, lo que es indiscutible es lo delicioso que está el solomillo Wellington.
- Tarta Pavlova. El origen de esta tarta se lo disputan entre Australia y Nueva Zelanda. Pese a las distintas posturas, ambos países coinciden en que este increíble dulce fue bautizado así en honor a la célebre bailarina rusa Anna Pávlova durante su gira por Oceanía a principios del siglo XX. En Nueva Zelanda, dicen que fue un chef del hotel donde se alojaba quien creó la tarta basándose en su delicado tutú; en Australia apuntan que fue creado por el chef del Hotel Esplanade como homenaje a la bailarina rusa tras su paso por el país. Ahora ya sabes cómo pudo haberse originado la tarta Pavlova.

- Piononos de Santa Fe. Nos trasladamos a la pastelería Casa Ysla de Santa Fe (Granada). En 1897, su pastelero Ceferino Isla creó estos exquisitos pastelitos para rendir homenaje al papa Pío IX, conocido popularmente como Pío Nono. Este dulce está lleno de simbolismo, más allá de su nombre, pues la forma cilíndrica representa la figura del Papa y la crema tostada superior simboliza el solideo papal, el gorro de seda que utiliza exclusivamente él. Bendito homenaje (y nunca mejor dicho), pues gracias a él podemos disfrutar de los piononos de Santa Fe.
- Gildas. Las celebérrimas gildas tienen un origen de lo más cinematográfico. En los años 40, en San Sebastián, en el bar Casa Vallés solía servirse vino acompañado de aceitunas, anchoas y guindillas encurtidas; un día, uno de sus clientes tuvo la ocurrencia de ensartar los tres en un único palillo. El invento tuvo mucho éxito y fue bautizado así en referencia a la película Gilda, pues compartía con su protagonista (Rita Hayworth), que era «verde, salada y un poco picante». ¿Conocías esta curiosidad sobre el nombre de las gildas?















