
En gastronomía, combinar sabores es esencial a la hora de elaborar un plato equilibrado, con sentido y exquisito. Tal y como exploran Peter Coucquyt, Bernard Lahousse y Johan Langenbick en su libro El arte y la ciencia del Foodpairing, esta acción no es solo fruto de la creatividad, que también, sino que hay una explicación científica detrás del porqué unos alimentos casan bien con otros que, a priori, no tienen nada que ver. Basándonos en el ensayo culinario citado, te desvelamos 7 sabores que hacen match y la razón tras ello.
1. Sandía con anchoas
El aroma y dulzor de la sandía salen a relucir especialmente cuando se le añade un poco de sal. Esto ocurre porque la fruta contiene aromas dulces, ácidos y amargos; puesto que la sal disminuye el amargor, el dulzor aumenta. Una manera de aprovechar esta característica es intercambiando la sal por unas anchoas saladas, obteniendo con ello un efecto similar.
2. Queso de cabra y arándanos
Esta combinación no es en absoluto novedosa, pues a las bandejas de quesos suelen acompañarse de tanto de frutos secos como de fruta fresca de temporada. En este caso en específico, las notas florales y a miel del queso de cabra, que también están presentes en los arándanos, casan a las mil maravillas.
3. Zanahoria y naranja
Una de las maneras de realzar las notas cítricas de la zanahoria es añadirle un poco de zumo de naranja. Este vínculo cítrico, que también se da en la perfecta combinación de cilantro con pescado escalfado, puedes descubrirlo por ti mismo llevando a tu mesa este exquisito zumo de zanahoria y naranja.

4. Jamón y cacahuetes
Al tostarse los cacahuetes se produce la reacción de Maillard y, en consecuencia, se forman distintas pirazinas. El aroma a frutos secos se lo deben a su contenido en 2,5-dimetilpirazina y, sus matices tostados son por la 2-metoxi-5-metilpirazina; es por estas pirazinas que existe un vínculo aromático con el jamón ibérico y de ahí que ambos alimentos combinen bien.
5. Queso parmesano y vinagre de manzana
Una de las formas más típicas de servir el queso parmesano es regándolo con un chorrito de vinagre de manzana. Pero ¿sabes por qué esta combinación funciona? Lo que ocurre en esta mezcla es que la salinidad del queso contrasta de manera agradable con el sabor dulce y ácido del vinagre balsámico de manzana.
6. Plátano y almendra
El plátano y la almendra comparten compuestos aromáticos similares. Esto se debe a su contenido en benzaldehído; en el caso del plátano, este compuesto orgánico le otorga un sutil toque almendrado. No es de extrañar, pues, que plátano y almendra combinen exquisitamente, tal y como demuestra el banana bread.
7. Chocolate y fresa
Aunque la magnífica comunión del chocolate y la fresa no sorprende a nadie, es interesante señalar la razón científica que explica tan buen tándem. Y es que una de las moléculas esenciales de la fresa, la 4-hidroxi-2,5-dimetil-3(2H)-furanona, también se genera durante la producción del chocolate. He aquí por qué no nos podemos resistir a las fresas con chocolate.















