El truco definitivo para transformar la mayonesa de bote en una opción mucho más ligera

Mezclamos la mayonesa
Marina Corma
La mayonesa es una salsa que grita «verano» por todas partes. Su presencia es esencial en muchas recetas de esta época. Pero claro, es muy calórica... Te presentamos opciones para hacerla más ligera.
Por Yolanda Galiana 18 de junio de 2026

No hay discusión alguna: la mayonesa es la reina del verano. Cuando llega el calor, esta salsa se vuelve un ingrediente imprescindible en recetas como los huevos rellenos y la ensaladilla rusa, elaboraciones refrescantes y llenas de sabor. Pero claro, no es oro todo lo que reluce... Algo malo tenía que tener, ¿no? Y es que la mayonesa es una bomba calórica debido a la gran cantidad de aceite que lleva. Para terminar con esta problemática, te traemos un truco para convertir la mayonesa en una opción más ligera, además de una alternativa rica en proteínas que podrás utilizar en sustitución de esta salsa. ¡Adelante!

El truco rápido para los que no quieren renunciar al sabor tradicional

Para este truco solo vas a necesitar dos ingredientes: mayonesa comercial y yogur griego ligero. La clave está en mezclar una cucharada de mayonesa con un vasito de yogur —de querer darle un toque muy rico, puedes añadirle media cucharadita de mostaza—. Es importante que respetes estas cantidades para conseguir lo que deseamos: una mayonesa más ligera pero que mantiene su sabor. En el caso de querer preparar más cantidad, basta con mantener dicha proporción. Et voilá! Esta mezcla, como lleva mayonesa comercial entre sus ingredientes, da el pego perfectamente y en especial cuando se usa mezclada en otras recetas. Y es que el yogur, al tener un sabor bastante neutro, deja que predomine el sabor de la mayonesa.

La alternativa alta en proteínas

En esta ocasión, nuestra propuesta no es una mayonesa al uso pero se puede utilizar como tal. Además, es muy rica en proteínas, tiene una consistencia muy parecida, es muy saciante y, por si fuera poco, ¡está deliciosa! La verdad es que no se le puede pedir más. Para preparar esta opción hay que mezclar una tarrina de queso cottage de unos 200 gramos con un huevo cocido y un toque de mostaza. El proceso de elaboración no puede ser más fácil: triturarlos hasta conseguir una mezcla cremosa. Una vez lista, ya puedes usarla como si de mayonesa se tratase.