
Los helados son nuestro salvavidas en verano, tan refrescantes y apetitosos que no nos cansamos nunca de ellos. Los helados comerciales son muchos y muy variados, pero llevan muchos ingredientes que no nos interesan, por lo que es mejor prepararlos en casa. Ahora bien, los helados caseros echan para atrás porque, por un lado, se trata de recetas muy elaboradas y, por otra parte, requieren o bien heladera o bien remover la mezcla cada 30 minutos durante el congelado para evitar los cristales de hielo. Pero... ¿qué nos dirías si te dijéramos que existe una opción de tipo de helado cremoso facilísima de hacer —¡sin heladera!—, con pocos ingredientes y que da un resultado fascinante? Posiblemente no nos creerías, pero venimos a sacarte del error. A continuación, la respuesta a todas tus preguntas.
No-churn: el método más fácil de hacer helados caseros
La manera de hacer helados caseros cremosos de forma sencilla, sin heladera ni complicaciones es el método no-churn. Los helados no-churn se basan en una mezcla rica en materia grasa que no congela en forma de bloque, por lo que no hace falta removerla durante su congelación como es el caso de las mezclas tradicionales, que hay que ir removiendo constantemente durante su congelación o bien usar heladera para que no se formen esos molestos cristales de hielo.
Los ingredientes básicos de este tipo de helados son nata para montar y leche condensada, con la ventaja extra de que con estos ingredientes son preparaciones que se pueden saborizar de muchas maneras.
Ideas de helados fáciles hechos con el método No-churn
Como queremos hacerte la vida fácil, procedemos no solo a enseñarte cómo llevar a cabo el método no-churn, sino que te traemos varias opciones de helado que lo utilizan. A partir de ahora, elaborar helados caseros será coser y cantar, ¡prometido!
El básico: helado de leche condensada y nata
El helado de leche condensada y nata es el que obtenemos como base con el método no-churn. Solo tiene dos ingredientes, los mencionados, y se hace sin heladera y en muy pocos pasos: montamos la nata —recuerda, ha de estar muy fría para que quede esponjosa—, vertemos leche condensada fría sobre la nata ya montada, integramos ambos ingredientes y los metemos al congelador en un recipiente apto. ¿El resultado? Un escandaloso y rico helado de leche condensada y nata.
Helado de Oreo
Nadie puede resistirse a unas buenas Oreo, y menos cuando son las protagonistas de un helado. Su preparación no tiene misterio alguno y una vez pruebes a realizar la receta, siempre querrás tener una tarrina lista en el congelador para atacar cuando te apetezca. Para hacerlo con el método no-churn basta con picar las galletas Oreo, montar la nata, incorporar la leche condensada y, luego, los trocitos de Oreo... Todo derechito a un recipiente apto y a congelar. Un poco de paciencia mientras se congela y ya tienes entre manos un delicioso helado de Oreo.

Helado de manzana
Si eres un enamorado de las manzanas asadas, te encantará saber que puedes disfrutar de su sabor en formato refrescante, cremoso y helado. Para ello, cocinamos las manzanas con mantequilla, azúcar moreno y canela, las dejamos enfriar y echamos mano de nuestro método de confianza —el no-churn—, mezclándolas con la leche condensada y, a continuación, con la nata montada. Con esta descripción y estos ingredientes ya te puedes imaginar cómo de bueno tiene que estar el helado de manzana.
Helado de avellanas
Otra opción de helado no-churn es el elaborado a base de avellanas. ¡El resultado es de quitarse el sombrero! Para el primer paso de la receta hemos preparado una pasta de avellanas tostadas triturando estas poco a poco; puedes tostarlas en el horno, en la sartén o en freidora de aire, o bien saltarte este paso y usar una crema de avellanas comercial sin otros ingredientes. El resto es historia: mezclar la pasta de avellanas con la leche condensada e integrar esta mezcla con la nata montada. Al congelador y a esperar a que esté listo el helado de avellanas.














