
La repostería nos tiene conquistado el corazón. Nadie se puede resistir a un buen dulce... ¡y mucho menos si es casero! No obstante, de llevarse una delicia a la boca a hacerla uno mismo hay un trecho: no todo el mundo está dispuesto a enfrentarse a una receta repostera. No podemos culparlos, ya que en según qué recetas, nos damos de bruces con largos tiempos de elaboración —el resultado siempre merece la pena, ¡pero cómo frustra la espera!—, por no hablar de esos postres que exigen utensilios específicos que no siempre tenemos por casa.
Ante toda esta problemática, el microondas aparece como un Mesías entre las tinieblas. Este electrodoméstico lo tiene todo para hacernos la vida más fácil como reposteros. Por un lado, acortamos el proceso de cocinado, ¡en un santiamén lo tenemos listo!; por otro, es un sistema que nos permite preparar dulces sin ensuciar mil y un cachivaches, tiempo de limpieza que podemos emplear en otras tareas; además, se puede usar para servir raciones individuales o más ajustadas a nuestras necesidades, de modo que si tienes un antojo lo satisfaces al instante.

El dulce que aprovecha al máximo las bondades del microondas
Aunque son muchas las recetas de repostería que encuentran en el microondas un electrodoméstico de gran practicidad, en el caso del celebérrimo brownie el tándem que forman es absolutamente perfecto. Y es que la naturaleza densa y húmeda del brownie es ideal para el microondas; al tratarse de un cocinado rápido, basta con controlar el tiempo de cocción para evitar que el centro se seque y el interior resulte meloso y digno de los brownies más top.
Para que el resultado sea redondo conviene tener en cuenta algunos detalles: utiliza siempre un recipiente apto para microondas, preferiblemente de cristal o cerámica, y vigila el tiempo de cocción más que en una receta al horno tradicional. El interior debe quedar todavía algo blando cuando lo saques, ya que el calor residual seguirá cocinándolo unos segundos más; si esperas a verlo "hecho del todo", lo más probable es que termine reseco. Un breve reposo de uno o dos minutos antes de servirlo asentará la textura y dará con ese punto denso y meloso tan característico del brownie.
Ahorro de tiempo, cocina limpia y libre de cientos de cacharros y un resultado goloso para chuparse los dedos. ¿Qué más se le puede pedir a esta receta de brownie al microondas?










