
El pollo es una carne deliciosa, de ello no hay debate alguno. No obstante, esto es así solo si se cocina bien y queda tierno; de otro modo, puede resultar seca y como una suela de zapato, quedando de todo menos apetecible. Seguro que alguna vez te ha ocurrido y te ha dado muchísima rabia, pero no te preocupes que te traemos unos trucos para que el pollo siempre te salga tierno y de escándalo.
Cocinarlo el tiempo necesario, evitando la sobrecocción
La forma más fácil de dejar la carne de pollo dura y chiclosa es cocinarlo en exceso. Por ello, es necesario cocinarlo el tiempo exacto, sin pasarse. Eso sí, es importantísimo —¡vital!— que el pollo quede totalmente cocinado en su interior. Si te surgen dudas acerca de si lo está y no lo tienes claro, lo mejor es hacer un corte y comprobar que su interior está blanco y no rosado.
Dejar macerar el pollo con lácteos como el yogur o la leche
En la misión de dejar el pollo tierno, la leche y los lácteos son grandes aliados, pues activan las enzimas naturalmente presentes en la carne de pollo, rompiendo y relajando sus fibras. El ácido láctico, además, ayuda a que las fibras retengan mejor la humedad; por ende, dejar los filetes de pechuga de pollo en remojo en leche fría en la nevera durante 1 hora es un buen truco para que quede tierna. Después de hacerlo hay que descartar la leche. ¿Quieres comprobar que funciona? Entonces ponte manos a la obra con el pollo marinado con yogur.
Cocinar el pollo con piña
La piña y el pollo hacen un tándem de diez. Y es que la piña tiene bromelaína, una enzima proteolítica, es decir, que rompe las proteínas de modo que al cocinar la carne de pollo con piña se romperán las proteínas de la carne y esta quedará mucho más tierna. En este caso, es importante no marinar el pollo con la piña, ya que esta fruta es tan potente que la carne quedaría totalmente sin textura. Lo que lo dejará en su punto justo es cocinar el pollo junto a la piña, tal y como hacemos en el pollo con piña al estilo oriental.

Cortar la carne a contrafibra
Si cuando hacemos dados o tiras de pollo los cortamos en la misma dirección que las fibras de carne, quedarán chiclosos y difíciles de masticar. Si por el contrario hacemos los dados de pollo cortando estos de forma perpendicular a las fibras de carne, el resultado será muchísimo más tierno. Un truco tan fácil como salvavidas.
El truco clásico de toda la vida: golpear los filetes de pollo con un mazo
Un clásico entre los clásicos para que el pollo quede tierno: golpear la carne. Si no se tiene mazo valen perfectamente otros utensilios como la base de un cazo, el dorso de un cucharón grande de cocina o cualquier elemento —apto para entrar en contacto con alimentos, claro está— que tengamos en la cocina y sea un poco pesado. Es infalible, fácil y rápido y ablanda que da gusto tanto unas pechugas de pollo empanadas como unas pechugas rellenas, como es el caso de las pechugas de pollo rellenas de jamón y queso.















