
Las rosquillas de nata son unos dulces muy especiales. Se trata de una elaboración tradicional de la llamada cocina de la abuela, con ese inconfundible sabor de la repostería casera hecha con cariño. El secreto de estas rosquillas está en el gusto que aporta la nata que hace que, además, queden con un interior tierno que contrasta con el exterior ligeramente dorado y crujiente, que conseguimos gracias a la fritura a una temperatura estable y uniforme, según explicaremos en el siguiente paso a paso.

La elaboración de estas rosquillas es muy sencilla. Solo tenemos que mezclar sus ingredientes para conseguir la masa, darles forma y freírlas u hornearlas. Quizás os llame la atención que la masa obtenida queda muy blandita, aunque este es precisamente el secreto de su éxito. Por eso, es importante resistir la tentación de añadir más harina ya que en ese caso, las rosquillas quedarían duras. En cualquier caso, para que la masa quede con la textura perfecta y podamos manipularla sin que se pegue a las manos, la dejaremos reposar 15-20 minutos. De esta forma, la harina se hidratará y podremos formarlas fácilmente.

Para su degustación, podemos tomar estas rosquillas solas, acompañadas de un café, un chocolate caliente o simplemente de un vaso de leche. En esta ocasión, hemos optado por la fritura, aunque como explicamos a continuación, también se pueden hornear.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 20 minutos
- Tiempo total: 30 minutos (más 15-20 minutos de reposo)
- Raciones: 20 unidades
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 165
Ingredientes de las rosquillas de nata
- 120 ml de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 huevo M
- Ralladura de 1 limón
- 1 pizca de sal
- 50 g de azúcar
- 250 g de harina de trigo
- Abundante aceite de girasol (para freír)
- Azúcar al gusto (para rebozar)

Cómo hacer rosquillas de nata
Comenzamos mezclando en un bol 120 ml de nata para montar con 1 huevo M, ralladura de 1 limón, 1 pizca de sal y 50 g de azúcar.

Añadimos 250 g de harina de trigo y la integramos con ayuda de una espátula.

Cuando la harina esté bien integrada, dejamos reposar la masa durante unos 15-20 minutos para que adquiera consistencia y la podamos trabajar con facilidad.

Dividimos la masa en 20 porciones, formamos un churro con cada porción haciendo rodar la masa con ayuda de las manos y finalmente, juntamos los extremos para formar nuestras rosquillas.

Calentamos abundante aceite de girasol hasta alcanzar los 180 ºC y vamos friendo las rosquillas en pequeñas tandas, para que el aceite no se enfríe, volteándolas, hasta que queden doradas al gusto por ambos lados. Si preferís un acabado menos graso, se pueden hornear una vez formadas. Para ello, basta con disponerlas separadas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y hornearlas en el horno precalentado a 180 ºC durante unos 15 minutos, hasta que estén doradas al gusto. En este caso, añadiremos el azúcar del rebozado antes de hornearlas ya que si lo hacemos después, este no se quedará pegado.

Una vez doradas al gusto, retiramos las rosquillas del aceite y las ponemos sobre papel absorbente. Cuando todavía estén calientes, las rebozamos en azúcar al gusto y esperamos a que se enfríen por completo para degustarlas.

Con esto, ya tenemos nuestras deliciosas rosquillas de nata listas para servir. Si no las vamos a consumir en el mismo día, podemos conservarlas en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco entre 2 y 3 días.

Resumen fácil de preparación
- Mezclamos la nata con el huevo, la ralladura de limón, la sal y el azúcar
- Añadimos la harina y la integramos en la masa
- Dejamos reposar la masa 15-20 minutos
- Dividimos la masa en porciones y formamos las rosquillas
- Freímos las rosquillas de nata en abundante aceite de girasol o bien las horneamos
- Ponemos las rosquillas sobre papel absorbente y aún calientes las rebozamos en azúcar
- Servimos las rosquillas de nata o las conservamos en un recipiente hermético















