
El pollo es una de las carnes más consumidas del mundo. Su popularidad no nos pilla por sorpresa, pues además de estar muy rica es muy fácil de cocinar. No obstante, no es oro todo lo que reluce, ya que puede resultar en un plato aburrido o, peor aún, ¡quedar seco! A grandes males, grandes remedios y ante ambas problemáticas se nos presenta una solución salvavidas: el marinado.
Marinar el pollo consiste en sumergirlo en una mezcla líquida sazonada, de modo que se impregna de sus aromas, se ablanda su textura y se realza su sabor. Pese a ser una técnica culinaria sencilla, el marinado tradicional tiene sus «peros»: requiere de bastantes utensilios —el bol para hacer la mezcla, varillas para mezclar los ingredientes, la tapa o el film para tapar el bol...—, ensucia bastante la cocina y requiere de mucho espacio en la nevera. Si quieres acabar con todos estos quebraderos de cabeza, tenemos un truco infalible para marinar el pollo. ¡Te servirá incluso si estás dando tus primeros pasos en la cocina!
En un «zip», tu pollo marinado listo para cocinar
La clave para hacer un marinado a prueba de amateurs es usar una bolsa de congelación con cierre zip. En ella mezclamos los ingredientes del marinado, añadimos el pollo y, el resultado, lo reservamos en la nevera hasta que vayamos a cocinarlo. Este truco tiene múltiples beneficios con respecto al marinado tradicional. Es apto para principiantes —mezclar, cerrar, reservar y et voilà!— y, al poder hacer la mezcla directamente en la bolsa, nos evitamos ensuciar y llenar la cocina de cachivaches. Además, ocupamos menos sitio en la nevera. ¿Qué más se le puede pedir?

Aquí tienes el paso a paso para marinar el pollo de forma fácil y rápida:
- Primero, introducir los ingredientes del marinado (líquidos y especias) en la bolsa de congelación con cierre zip. Si no usamos ingredientes grasos como el aceite, que se integra en la mezcla con más dificultad, podemos meter todos los ingredientes a la vez en la bolsa (el pollo, líquidos y especias).
- Cerrar la bolsa y masajearla suavemente con las manos desde fuera para que todos los ingredientes se mezclen bien.
- Incorporar el pollo cortado según lo vayamos a servir (troceado, en filetes, en piezas…) en la bolsa de congelación con cierre de zip.
- Cerrar la bolsa con el zip, dejando un pequeño hueco sin cerrar.
- Presionar la bolsa sobre el pollo llevando el posible aire que haya dentro hacia la parte que hemos dejado abierta.
- Una vez extraído todo el aire posible de la bolsa, cerrar el zip totalmente creando un «falso vacío». Esto además va a ayudar a que la carne absorba mejor el marinado.
- Masajear bien el pollo desde fuera de la bolsa para favorecer que todas las piezas queden totalmente impregnadas con el marinado.
- Reservar en la nevera como mínimo 30 minutos (el tiempo necesario para que el pollo coja algo de sabor) y como máximo de un día para otro. En ningún caso debemos dejar el pollo crudo en contacto con el marinado más de 24 horas: por un lado, por seguridad alimentaria y, por otro, porque los ingredientes del marinado podrían estropear la textura de la carne.
- Si se desea hacer con más antelación, se puede congelar y reservar la bolsa en el congelador justo después de prepararla. Cuando se vaya a usar, se deja descongelar en la nevera 12 horas antes de su cocinado. Así, al momento de cocinarlo, el pollo ya estará listo y con un sabor riquísimo.















