El misterio de las latas de cerveza Guinness: ¿qué es lo que suena en su interior?

Bolita widget de Guinness
Paula Caeiro
¿Alguna vez te has preguntado por qué hacen ruido las latas de cerveza Guinness? Si nunca has abierto una para comprobarlo tú mismo, déjanos decirte que se debe a que hay una pequeña bolita blanca en su interior. Esta tiene una función muy curiosa y específica.
Por Yolanda Galiana Actualizado: 04 octubre 2026

En el mundo de la cervecería, la Guinness es una verdadera joya. En esta cerveza negra confluyen una apariencia y un sabor únicos; su densa espuma y su sabor tostado y amargo hacen de esta bebida un placer para los sentidos de los más cerveceros. Son siglos de historia los que la marca carga a sus espaldas, años de perfeccionamiento hasta llegar a la cerveza con fama mundial que todos conocemos; mucho ha sucedido desde que Arthur Guinness firmara en 1759 un histórico contrato de arrendamiento por 9.000 años —¡ahí es nada!— de la cervecería St. James’s Gate en Dublín; aunque comenzó produciendo la tradicional cerveza inglesa (ale), en 1778 empezó a producir la cerveza negra y, en 1799, la empresa optó por dedicarse exclusivamente a la fabricación de esta última.

El camino infinito de la innovación: el secreto del éxito de Guinness

A finales del siglo XIX, Guinness era la cervecería más grande del mundo y con la revolución publicitaria se infiltró en la cultura popular a través de llamativos eslóganes y atractivos anuncios. No obstante, fueron otras las razones que dispararon su popularidad, haciendo que a día de hoy siga siendo toda una referencia en el ámbito cervecero.

Un libro y una idea innovadora: los motivos que llevaron a Guinness a la cima

Fue en los años 50 cuando Guinness terminó de «explotar», por un lado por el lanzamiento en 1955 del Libro Guinness de los Récords —una estrategia de marketing orientada a resolver discusiones de bar— y, por otro, por la innovación que comenzó en 1959 en torno a un revolucionario sistema de dispensado con nitrógeno que pretendía replicar el resultado de las cervezas de grifo.

El tintineo que marca la diferencia: del fracaso al estrellato tecnológico

Aunque los primeros intentos fracasaron, su idea inicial fracasó, el método fue perfeccionándose hasta que, más adelante, encontraron la manera de simular la presión de los grifos profesionales. El secreto de esta hazaña lo encontramos, a día de hoy, en uno de los aspectos más llamativos al coger una de las latas de la marca: ese ruido que tanta curiosidad nos genera y que es provocado por la pequeña bolita blanca que alberga dentro, un artilugio conocido como widget y que Guinness lanzó oficialmente en 1988, aunque el smoothifier («suavizador»)actual —una versión mejorada y actualizada— vio la luz en 1997. Es esta esfera, galardonada en 1991 con el prestigioso Queen’s Award por el Progreso Tecnológico y votada, además, en 2004 en Reino Unido como el «mejor invento tecnológico» por delante de Internet, la culpable de que la Guinness sea una cerveza tan distintiva y especial. A continuación te explicamos su función.

Bolita GuinnessPaula Caeiro

¿Por qué las latas de cerveza Guinness tienen una bolita en su interior?

La finalidad de la pequeña bola blanca presente en las latas de Guinness es la de generar efervescencia, que es la que produce la cremosa espuma tan característica de esta célebre marca de cerveza. Pero ¿cómo consigue hacerlo este diminuto artilugio?

Una espuma como no hay otra igual: la ciencia tras la bolita que la provoca

Durante el enlatado, las máquinas introducen en la lata vacía esta esfera de plástico llamada widget, de tamaño similar al de una pelota de ping pong, hueca por dentro y con un pequeño agujerito. ¡En este se halla la clave! Después de llenar la lata de cerveza, se añade nitrógeno líquido y se sella inmediatamente; el nitrógeno líquido se evapora rápidamente, pero al estar ya sellada la lata se genera presión en el interior del envase, lo que hace que el gas y el líquido penetren en la pelotita a través de su pequeño orificio.

Cuestión de gases: por qué la Guinness sabe tan diferente a otras cervezas

Todo está listo para que se produzca la magia. Al abrir la lata, la presión cae de golpe y tanto los gases —el nitrógeno introducido y el CO₂ procedente de la fermentación de la cerveza— como el líquido salen del widget y se mezclan con la cerveza, provocando una oleada de burbujas diminutas que forman una atractiva y gustosa capa de espuma. Tanto su densidad y cremosidad como su suave sabor son debidos a su alto contenido en nitrógeno; en otras cervezas y refrescos, las burbujas y ese picor tan característico los produce el CO₂; en el caso de la Guinness, la mayor parte del CO₂ se sustituye por nitrógeno (de hecho, no se añade CO₂ extra, sino que se deja el generado de forma natural durante la fermentación), por lo que la cerveza no tiene esa acidez gaseosa —el nitrógeno es un gas neutro, mientras que el dióxido de carbono, al disolverse, produce ácido carbónico, que le da un «toque picante» a la cerveza— y se vuelve más suave al paladar. El resultado de todo este proceso recuerda a la densidad y cremosidad de la espuma que se obtiene con la cerveza de barril, de ahí que la Guinness se volviera tan popular en su momento y haya logrado mantener su buena fama.

Recetas icónicas con cerveza Guinness

La cerveza Guinness no es solo pura delicia como bebida, sino que también cumple muy bien su papel como ingrediente de recetas tanto saladas como dulces. En el campo de la repostería, es la protagonista absoluta de la famosísima tarta Guinness de cerveza negra y chocolate, un postre ideal para los amantes de esta cerveza que pierden la cabeza con el chocolate. Esta tarta, además de conquistar por su intenso sabor, también entra por los ojos gracias a su vistosa presentación, cuyo glaseado de nata pretende simular la espuma y el bizcocho la cerveza. ¡Menudo espectáculo! Por otro lado, en el campo de las elaboraciones saladas, esta marca es la que da el toque especial al estofado de ternera con cerveza Guinness. Con una lata de Guinness en mano y, tras una buena sesión de chup chup, se consigue un resultado de los que hacen historia: una carne tierna y sabrosa y una salsita melosa con todo el sabor de la cerveza irlandesa. ¡Se nos hace la boca agua!

Tarta de cerveza negra y chocolateMarina Corma