
Las coles de Bruselas son las eternas olvidadas —e injustamente odiadas—, pero hoy te vamos a descubrir sus beneficios, un poco de su historia y, para rematar, te traeremos recetas para cocinarlas de forma deliciosa, ¡no se podrán resistir ni los más pequeños! Pero no adelantemos acontecimientos: lo primero es lo primero.
¿Qué son? Las coles de Bruselas, de color verde y pequeño tamaño en forma de repollo, son hortalizas pertenecientes a la misma familia botánica que la coliflor, el repollo o el brócoli, o sea, las crucíferas. De entre todas ellas, las que nos ocupan constituyen una de las más ricas fuentes de vitamina C; además, tienen potasio y su contenido en fibra favorece la sensación de saciedad. Asimismo, aunque el mejor momento para consumirlas frescas es de otoño hasta bien entrada la primavera, es posible encontrarlas congeladas durante todo el año. ¡No hay excusa para no disfrutar de ellas!
¿De dónde proceden realmente las coles de Bruselas?
Una de las cosas que más llaman la atención de las coles de Bruselas es su nombre, que nos lleva a cuestionarnos: ¿son realmente belgas? Sí, pero con varios matices acerca de su origen. Y es que aunque hay registros de su posible nacimiento en otros lugares como el norte de Francia o Italia (muchos historiadores defienden que en la época romana ya se cultivaba este vegetal), fue en la actual Bélgica, sobre el año 1200 —concretamente en la zona de Flandes, cerca de Bruselas—donde realmente se desarrollaron tal y como las conocemos hoy en día.

¿Y por qué fue esta región donde esta hortaliza echó raíces tan bien? Fue por su clima; al tratarse de una verdura muy resistente al frío intenso y a las heladas, podía cultivarse allí sin problemas. De hecho, este frío intenso es justamente el secreto del éxito de las coles de Bruselas: la exposición a las bajas temperaturas provoca que parte de sus almidones se conviertan en azúcares para evitar congelarse, lo que da como resultado unas coles menos amargas y más dulces. Curioso, ¿verdad?
Choux de Bruxelles, un nombre muy francés
En cuanto a su nombre, se lo debemos a los franceses. Para entender por qué, nos tenemos que trasladar a la Europa del siglo XVI, cuando en Bélgica comenzaron a cultivarse de forma extensiva estos vegetales; a finales de ese mismo siglo, su cultivo se expandió a otros climas fríos del norte europeo. Su éxito fue creciendo y, en el siglo XVIII, Francia las acuñó como «Choux de Bruxelles» (coles de Bruselas) al introducirlas en sus colonias de Luisiana, siguiendo con la tradición francesa de bautizar los productos según su lugar de origen. El resto es historia.
Ideas para cocinar las coles de Bruselas
Ahora que ya sabes un poco más sobre estas hortalizas, hagamos con ellas lo que mejor se nos da: cocinar. Si no sabes cómo consumirlas, te traemos tres formas facilísimas y deliciosas de cocinar las coles de Bruselas.
Comenzamos por un plato muy sencillo en que acompañamos las coles con jamón: una manera rápida de comer verduras que no te llevará ni mucho tiempo ni mucho esfuerzo: ¡20 minutos y listas! Por no hablar de que están riquísimas y cumplen función de primer plato o de guarnición de carnes y pescados. La clave de las coles de Bruselas salteadas está en que primero las hervimos entre 2 y 3 minutos y, luego, las salteamos con un poco de aceite de oliva y les añadimos unos ajos y unos tacos de jamón. ¡Una delicia!

También te va a sorprender el partido que se puede sacar de las coles de Bruselas al horno. Se trata de un plato de verdura bien sencillo y sabroso que va a enamorar a quien lo pruebe, ya se le presente en forma de entrante o en forma de guarnición. Lo especial de esta receta se encuentra en la combinación de sabores que logramos con nuestro aliño a base de especias, que casan de maravilla con el gusto amargo propio de estas coles.
Por último, y no por ello menos importante, te presentamos una receta rápida de la mano de nuestro electrodoméstico de confianza: las coles de Bruselas en freidora de aire. A estas alturas de la película no hace falta que te hablemos de las bondades de la airfryer, pues bien las conoces de sobra. Lo que sí destacamos con esta elaboración es que, en 20 minutos, lograrás una guarnición de escándalo que, con un sencillo toque de miel, presenta un contraste dulce frente al ligero sabor amargo de las coles. ¡Gustará hasta a los paladares más exigentes!













