
La cocina tradicional y el ingenio popular han sabido elevar un ingrediente tan sencillo como las patatas, para darles la importancia que se merecen con un buen rebozado y una cocción a fuego lento en una salsa sencilla. El resultado no puede tener un nombre más acertado, patatas a la importancia, un plato tradicional exquisito elaborado con ingredientes muy sencillos.
Como se puede deducir tras la explicación inicial, este es un plato de la época de la posguerra, cuando con pocos recursos, las familias tenían que ingeniárselas para poder disfrutar de recetas muy ricas y sustanciosas, con muy poco. Así, unas simples patatas se convertían en un plato de lujo cuando se hacían como explicamos en esta detallada receta.
La esencia de esta receta tradicional y lo que hace de ella un plato muy especial es la doble cocción de las patatas ya que lo primero que vamos a hacer es rebozar y freír las patatas y a continuación, vamos a terminar de cocinarlas en una salsa deliciosa con un majado de ajo, perejil y azafrán que es una delicia. El resultado no puede ser más rico. Solas como entrante o acompañadas de unos huevos fritos, para servirlas como plato principal, esta es una receta difícil de olvidar.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: plato principal
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 354
Ingredientes de las patatas a la importancia
- 4 patatas medianas
- Sal
- 100 g de harina de trigo
- 2 huevos
- Aceite de oliva (para el sofrito y para freír las patatas)
- 2 dientes de ajo
- Unas hebras de azafrán
- 50 ml de vino blanco
- Media cebolla
- 750 ml de caldo de verduras
- Perejil

Cómo hacer patatas a la importancia
Pelamos 4 patatas medianas, las lavamos y las cortamos en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor. Las secamos bien por ambos lados, para que el rebozado quede uniforme, y las salamos al gusto.

Preparamos un plato con unos 100 g de harina de trigo y otro con 2 huevos batidos. Pasamos las rodajas de patata primero por el plato con harina y después por el huevo batido.

Ponemos una sartén a fuego medio-alto con uno o dos dedos de aceite y, cuando esté caliente, pero sin llegar a humear, freímos las rodajas de patatas rebozadas por ambos lados.

Una vez fritas, las dejamos sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite y que las patatas no queden grasientas. Reservamos.

Hacemos un majado en un mortero con una pizca de sal, 2 dientes de ajo pelados y picados y unas hebras de azafrán. Una vez majados estos ingredientes, añadimos 50 ml de vino blanco.

Pochamos media cebolla picada en una cazuela con un par de cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-bajo durante unos minutos. Cuando la cebolla esté bien pochadita, añadimos el majado que habíamos preparado y cocinamos el conjunto hasta que se reduzca el vino.

En este momento, incorporamos las patatas a la cazuela y vertemos 750 ml de caldo de verduras.

Cocinamos las patatas en la cazuela durante 30 minutos sin tocarlas, ya que en ese caso se romperían. Tan solo las moveremos haciendo movimientos circulares con la olla para que vayan absorbiendo la salsa. Una vez listas, añadimos un poco de perejil picado y las servimos calentitas e inmediatamente.

Resumen fácil de preparación
- Pelamos, lavamos, cortamos las patatas a rodajas de 1 cm, las secamos y después las salamos
- Rebozamos las patatas con harina de trigo y luego con huevo batido
- Freímos las patatas en abundante aceite de oliva
- Pasamos las patatas fritas a un plato con papel de cocina
- Hacemos el majado con sal, ajo, azafrán y vino blanco
- Pochamos la cebolla en una sartén, añadimos el majado y cocinamos hasta que reduzca
- Añadimos las patatas y vertemos el caldo
- Cocinamos las patatas a la importancia sin remover, para que no se rompan, y las servimos calientes con un poco de perejil picado




















