9 platos ideales para congelar y disponer siempre de comida casera lista para consumir

Pollo desmigado y caldo congelado
Paula Caeiro
Cocinar casero de forma habitual no es ninguna utopía si echamos mano de un aliado como el congelador. Te traemos recetas que congelan a las mil maravillas y que te solucionarán los menús diarios.
Por Yolanda Galiana Actualizado: 20 septiembre 2026

El congelador es uno de nuestros grandes aliados en la cocina. Y es que gracias a él comer casero cada día no implica necesariamente cocinar todos los días, ni tampoco cocinar el domingo para toda la semana. Cuando hacemos ciertas recetas, podemos aprovechar y hacer más cantidad —la faena es la misma al fin y al cabo— para congelar unas raciones y consumirlas en otra ocasión. Ahora bien, no todos los platos congelan igual de bien, algunos pierden textura y sabor. Por suerte, hay otras elaboraciones que tras su congelación quedan igual de ricas que recién hechas. A continuación te revelamos algunas de ellas. ¡Ya verás qué útiles y prácticas!

Legumbres: platos de cuchara que nunca fallan

Hay clásicos de la cocina con los que siempre se nos hace la boca agua. Uno de ellos son las lentejas con chorizo de la abuela, de las que merece la pena preparar más para congelar y poder disfrutarlas más adelante. Es tan sencillo como dividir las lentejas extra en raciones individuales en una fiambrera y mandarlas al congelador. La noche anterior a cuando queramos consumirlas, las metemos en la nevera y antes de comer les damos un hervor suave. Eso sí, asegúrate de que no tengan patata, pues esta pierde la textura.

Pollo desmigado: el todoterreno de los congelados

Recetas como el pulled chicken nos salvan numerosos platos, desde bocadillos, hasta burritos, ensaladas o incluso relleno de empanadas u hojaldres. Por ello, tenerlo listo en el congelador para cuando lo necesitemos nos ahorrará más de un dolor de cabeza en la cocina. ¿Y cómo hay que congelarlo? En bolsas y con el contenido bien extendido en toda la bolsa para que quede una capa fina. Al congelarlo en plano, mantiene la forma y, una vez se ha congelado, se puede almacenar como se desee. Para descongelar se pueden romper porciones de esta lámina de pollo congelada, según necesidades, y cocinar directamente en la sartén. Ahora bien, si la salsa del pulled chicken lleva muchos azúcares tiende a quemarse. Podemos controlar el fuego o bien optar por hacer unas pechugas cocidas, desmigarlas, congelarlas y descongelarlas y, luego sí, añadir cualquier salsa al gusto.

Pulled chickenSonia Mas

Lasaña: lo mejor de Italia en formato práctico

Los platos que nos llevan mucho tiempo hacer, si es posible congelarlos para que ese tiempo sea más productivo, muchísimo mejor. Es el caso de la lasaña de carne, riquísima pero no apta para quienes van con prisa. Es por ello que cocinar de más es una idea estupenda; además, ¡conserva todo su sabor! Para congelarla, lo ideal es hacerlo en porciones individuales y llevarlas a la nevera la noche anterior a su consumo. En el momento de comerla, un toque de microondas y listo, aunque como más sabrosa queda es recalentada en el horno.

Croquetas: sacar, freír y disfrutar

Nunca tenemos suficientes croquetas en la mesa, cuando las tenemos delante es inevitable no parar de picotear. Cuando hacemos caseras unas croquetas de pollo o unas croquetas de cocido, es casi un delito no hacer masa de más para congelarla y poder degustarlas cuando nos entre antojo. Para congelarlas de forma adecuada hay que hacerlo una vez formadas y sin freír. ¡Ojo! Mientras se congelan deben estar separadas para que no se peguen; una vez congeladas, ya se pueden poner en una bolsa juntas. Lo mejor de este método es que se fríen directamente congeladas. ¡Más fácil imposible!

Carrilleras: carne y salsa como recién hechas

También algunas carnes acompañadas de salsa, como las carrilleras de cerdo al vino tinto, recuperan todo su esplendor tras descongelarse. En el caso que nos ocupa, uno de esos platos que se hacen para ocasiones especiales y quedas como un anfitrión de 10, lo importante es congelar solo la carne y la salsa de más sin el puré de patata de guarnición. Para descongelarlas, se dejan en la nevera la noche anterior y se calientan en un cazo a fuego lento para que la salsa se vuelva a ligar. ¡Cualquiera diría que estaban congeladas!

Caldos caseros: para quienes no saben decir «no» a una sopa

Para sorpresa de nadie, los caldos caseros son los perfectos candidatos para congelarse. La próxima vez que hagas, por ejemplo, caldo de pollo, toma nota de nuestras recomendaciones: congélalo en cubiteras y añade los cubitos directamente a tus recetas cuando los necesites. Si lo que te apetece es una sopita casera rápida y bien apetecible, congélalo en recipientes más grandes, prestando atención a que no sean de vidrio, pues siendo de este material podrían reventar.

Foto de portada del caldo de pollo casero

Empanadas: crujientes y en su punto justo

En preparaciones que se hacen para mucha gente, como la empanada de carne picada, es fácil que sobren raciones y no queramos tirarlas. Pues estás de enhorabuena porque no hará falta, ya que las empanadas se pueden congelar y vuelven a la vida sin problema. En este caso... ¡prohibido usar el microondas! La masa quedará blanda y para nada gustosa. La forma de descongelarla correctamente es en el horno a unos 180 °C, controlando que no se queme por arriba; de este modo, quedará crujiente y como recién hecha. ¡Prometido!

Pan: como acabado de llegar del horno

Cuando se trata de elaboraciones tan perecederas como el pan, la congelación se vuelve todo un salvavidas para poder disfrutar de sus cualidades el máximo tiempo posible. Una vez queramos congelar el pan, lo podemos cortar en rebanadas y, cuando queramos consumirlas, ponerlas directamente en la tostadora. ¡Menudo trucazo para tener tostadas tiernas y riquísimas en un abrir y cerrar de ojos!

Bizcochos: tan sabrosos como el primer día

Para los más golosos tenemos muy buenas noticias: los bizcochos congelan fenomenal. ¡Ya no habrá que lamentar tener ganas de un trocito y no tenerlo a mano! Así que ya sabes, cuando te pongas manos a la obra a preparar exquisiteces como el bizcocho de limón, ten en mente congelar alguna porción. ¡Tu yo futuro te lo agradecerá! Para descongelarlo, lo mejor es dejarlo a temperatura ambiente sobre una rejilla y sin el film para que no acumule humedad.