
Los cannelés son unos dulces franceses originarios de la ciudad de Burdeos que se caracterizan por su forma acanalada, de ahí su nombre. Para lograr esta icónica forma se necesitan unos moldes específicos para este postre, que podemos encontrar en cualquier tienda especializada de repostería, aunque si no los encontráis, podéis utilizar en su lugar unos moldes para flan.

El exterior de los cannelés está formado por una corteza firme, caramelizada y casi crujiente, de un color ámbar oscuro. En cambio, su interior tiene una miga muy húmeda, suave y con un delicado sabor a vainilla y ron, casi con una textura que recuerda a un flan.

La masa de estos exquisitos dulces franceses es similar a la de unos crepes, aunque un aspecto esencial en la elaboración de los cannelés es dejar reposar esta masa en frío de un día para otro, permitiendo que los sabores se intensifiquen y su textura final sea muy cremosa. La magia se hará en el horneado que, junto al aporte de este tipo de molde, va a hacer que consigamos un postre espectacular con una textura crujiente y cremosa a la vez. ¡Una delicia!

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 1 hora
- Tiempo total: 1 hora y 15 minutos (más el tiempo de reposo)
- Raciones: 8 unidades
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: francesa
- Calorías por ración (kcal): 310
Ingredientes de los cannelés
- 500 ml de leche entera
- 1 cucharadita de vainilla en pasta
- 50 ml de ron
- 25 g de mantequilla sin sal
- 250 g de azúcar blanco
- 2 huevos M
- 1 yema de huevo M
- 125 g de harina de trigo
- 30 g de mantequilla derretida para pincelar los moldes

Cómo hacer cannelés
Comenzamos poniendo en un cazo 500 ml de leche entera, 1 cucharadita de vainilla en pasta, 50 ml de ron y 25 gramos de mantequilla sin sal. Llevamos el cazo a fuego bajo hasta que la mantequilla quede completamente derretida. Retiramos del fuego y reservamos.

En otro bol, ponemos 250 gramos de azúcar blanco, 2 huevos M y 1 yema de huevo M, y batimos ligeramente hasta que la mezcla blanquee ligeramente.

Sobre la mezcla de huevos, tamizamos 125 gramos de harina de trigo hasta integrarla en la mezcla.

Vertemos poco a poco la mezcla de leche en el bol y mezclamos hasta integrar. Nos tiene que quedar una mezcla muy líquida.

Llevamos esta mezcla a la nevera hasta el día siguiente. Lo ideal es que permanezca en la nevera durante 24 horas. Cuando saquemos la mezcla de la nevera veremos que la textura ha cambiado y aún siendo líquida, será más cremosa.

Precalentamos el horno a 230 ºC con calor arriba y abajo. Pincelamos generosamente los moldes para cannelés con 30 gramos de mantequilla derretida.

Vertemos la mezcla en los moldes, casi hasta arriba, y los llevamos al horno durante 10 minutos a 230 ºC. Pasados los 10 minutos, bajamos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo, y horneamos los cannelés durante 50 minutos más. Durante el horneado la masa burbujeará mucho y subirá por encima del molde, pero que no cunda el pánico porque no va a rebosar y al final quedará perfecta.

Retiramos los moldes del horno y desmoldamos los cannelés inmediatamente con cuidado de no quemarnos. Saldrán prácticamente solos del molde. Los dejamos enfriar por completo antes de servir.

Resumen fácil de preparación
- Llevamos a fuego bajo la leche, la vainilla, el ron y la mantequilla hasta que esta se derrita
- Batimos el azúcar con los huevos y la yema
- Tamizamos la harina y la integramos en la mezcla de huevos
- Vertemos la leche y mezclamos bien
- Llevamos la mezcla a la nevera durante 24 horas
- Pincelamos los moldes con mantequilla y precalentamos el horno a 230 ºC
- Vertemos la masa en los moldes y horneamos los cannelés 10 minutos a 230 ºC y 50 minutos a 180 ºC
- Retiramos del horno, desmoldamos y dejamos enfriar los cannelés antes de servir

















