
La tarta capuchina o tarta de yema es un dulce tradicional español y una de las tartas más populares en las confiterías y pastelerías clásicas. Esta tarta presenta un característico color amarillo intenso debido a su ingrediente protagonista, las yemas. Su sabor es dulce y muy agradable con una textura muy especial, tierna, jugosa y ligeramente húmeda.
El origen de la tarta capuchina está vinculado a la repostería artesanal que se elaboraba en los conventos y monasterios españoles siglos atrás, donde era habitual elaborar dulces a base de yemas como aprovechamiento, ya que las claras de los huevos solían utilizarse para otras labores.
Para hacer esta receta, hemos optado por una elaboración sencilla que no precisa de ningún utensilio especial, aunque como veis, el enrejado superior no está tostado como suele ser habitual en las típicas tartas de yema de las pastelerías. Si tenéis un soplete en casa y queréis hacer la tarta con su acabado tradicional con un enrejado superior de azúcar tostado, podéis calentar una varilla de acero, como la de una brocheta, con el soplete y usarla para hacer el enrejado superior con azúcar tostado como hemos hecho en nuestra receta del ponche segoviano.

Lo que hace única a esta tarta es su textura húmeda y delicada que recuerda a una esponja empapada en almíbar. Su color amarillo intenso, su sabor dulce y el sutil aroma de la piel de limón hacen de esta tarta un postre exquisito ideal para todo tipo de ocasiones especiales. Además, al no llevar harina de trigo entre sus ingredientes, esta es una tarta naturalmente sin gluten y adecuada para personas celíacas. Os dejamos a continuación con la receta de este exquisito dulce para que lo podáis recrear en vuestro hogar de forma sencilla.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 10 minutos (más el tiempo de enfriado y 1 día de reposo)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 210
Ingredientes de la tarta capuchina
Para la tarta:
- 1 cucharada de mantequilla para engrasar el molde
- 10 g de azúcar glas
- 12 yemas de huevo M
- Ralladura de 1 limón
- 40 g de maicena
Para el almíbar:
- 100 g de agua
- 150 g de azúcar blanco
Para la yema pastelera:
- 3 huevos M
- 150 g de azúcar blanco
- 75 g de agua
- 15 g de maicena
Para la decoración:
- 20 g de azúcar glas

Cómo hacer la tarta capuchina
Comenzamos precalentando el horno a 150 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos un molde de 20 cm de diámetro. Es importante que el molde no sea desmontable, porque vamos a hornear la tarta al baño maría y es indispensable que no entre nada de agua durante el horneado. Ponemos papel vegetal en la base y espolvoreamos 10 gramos de azúcar glas por las paredes del molde.

Batimos 12 yemas de huevo M con la ralladura de 1 limón y 40 gramos de maicena durante 10-15 minutos, hasta que la mezcla triplique su volumen.

Vertemos la mezcla en el molde y le damos unos pequeños golpes en la encimera para eliminar cualquier burbuja grande que se haya podido quedar en la masa.

Preparamos un baño maría poniendo el molde dentro de una bandeja con agua hasta la mitad del molde más o menos y llevamos la tarta al horno durante 30-40 minutos, o hasta que al pincharla con un palillo en el centro, este salga limpio.

Mientras la tarta está en el horno, preparamos el almíbar. Para ello, ponemos en un cazo 100 gramos de agua y 150 gramos de azúcar blanco. Llevamos a ebullición y justo cuando el azúcar se disuelva, retiramos del fuego y reservamos.

También aprovechamos para preparar la yema pastelera. Para ello, ponemos en un cazo 3 huevos M, 150 gramos de azúcar blanco, 75 gramos de agua y 15 gramos de maicena. Mezclamos muy bien hasta que quede todo bien integrado.

Llevamos la mezcla a fuego medio, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que espese. Retiramos del fuego y ponemos en un bol, cubrimos con film y dejamos enfriar a temperatura ambiente. A continuación llevamos la yema pastelera a la nevera hasta el momento de montar la tarta.

Cuando la tarta esté horneada, la retiramos del horno, pinchamos toda su superficie con un palillo y vertemos el almíbar por encima. La dejamos enfriar a temperatura ambiente y a continuación, cubrimos con film transparente. Llevamos a la nevera hasta el día siguiente, para que se embeba el almíbar completamente.

Al día siguiente, desmoldamos la tarta y le quitamos el papel vegetal de la base. Cubrimos por completo la parte superior de la tarta y los laterales con toda la yema pastelera que teníamos reservada en la nevera.

Espolvoreamos por la parte superior 20 gramos de azúcar glas de forma homogénea.

Decoramos la parte superior de la tarta con la rejilla tradicional. Para ello, nos ayudaremos con el dorso de un cuchillo o cualquier utensilio similar.

Servimos esta exquisita tarta capuchina cortada en porciones o la reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

Resumen fácil de preparación
- Engrasamos el molde, forramos la base con papel vegetal y lo espolvoreamos con azúcar glas
- Batimos las yemas con la ralladura de limón y la maicena hasta que triplique su volumen
- Vertemos las yemas en el molde y le damos unos golpes para eliminar las burbujas
- Horneamos la tarta al baño maría durante 30-40 minutos a 150 ºC
- Preparamos el almíbar calentando el agua con el azúcar
- Mezclamos los ingredientes de la yema pastelera
- Espesamos la yema pastelera al fuego, la cubrimos y la dejamos enfriar y la reservamos en la nevera
- Retiramos la tarta del horno la pinchamos con un palillo y vertemos el almíbar, la dejamos enfriar y la reservamos en la nevera durante 1 día
- Desmoldamos la tarta y la cubrimos por completo con la yema pastelera
- Espolvoreamos la tarta con azúcar glas
- Decoramos la tarta capuchina con su rejilla tradicional
- Servimos la tarta capuchina cortada en porciones















